Libro Rojo de la movilidad sostenible (I)

Foto de maillot CCCP - Desde Gijón y en Bicicleta

Parece que es común en materia de movilidad que cualquier medida propuesta para pacificar la ciudad y promover la movilidad ciclista sea tachada de “utopía de ultraizquierda”.

Imploraba ayer la concejala Sofía Cosmen del PP de Gijón “que se mantenga un cierto equilibrio. A ver si nos van a poner el uniforme maoísta y que todo el mundo vaya en bici”.

No es la primera vez que esto ocurre. Una utópica proposición de aumentar los kilómetros de carrilbici en el Ayuntamiento de Pamplona obtuvo la siguiente réplica del concejal Juan José Echevarría (UPN): “Las utopías, esas que a usted le gustan tanto, han conducido a la URSS, a la Unión Soviética, a Siberia, a los campos de concentración, a veinte millones de muertos, sí, sí… sus utopías, sí, las suyas, a eso conduce la utopía”.

.

Menos mal que tenemos a nuestra edil para protegernos de esta y otras peligrosas derivas:

  • Lanzas en alto por los valores playos eternos: “Hay que tener cuidado con el modelo de ciudad europea que se quiere copiar, porque a lo mejor no tiene nada que ver con Gijón. Debemos evitar los esnobismos y ser realistas”.
  • Defensa del individuo libre que para eso paga impuestos: “el ciudadano va a ver que paga un seguro, que paga el impuesto de circulación y que paga todo, pero que no se le va a permitir sacar su vehículo”.
  • Enarbolando la bandera del Nuevo Ecologismo frente a los trasnochaos: “Circular a 20 kilómetros por hora por el centro obligaría a ir en primera, que es cuando más contamina un coche”.
  • Etcetera (que me canso)

Me reconcilia con la clase política su defensa a ultranza de la cohesión social: A unos, los retroprogresistas, les preocupa el riesgo de que se creen “ghettos dentro de Gijón” en los que queden atrapados los pobres si se ponen trabas al coche. Porque los ricos se escaparán a donde se puedan mover libre y alegremente con sus SUVs y a comprar a Parqueprin AKA Intu (ahora más eco con paxarín incluido).

A otros, en cambio, más progrecontinuistas, les preocupa que se gentrifique la ciudad. Sabido es que las peatonalizaciones y las plataformas únicas atraen a los pijos como la bicicleta al maoísta. Y una vez que has dignificado la ciudad con dinero público nada se puede hacer para que los edge funds entren a saco, expulsen a los moradores autóctonos y conviertan en viviendas turísticas todo edificio de Pedro Duro a Manso. O sea que lo progresista es dejarlo todo como está y bien.

Estamos en buenas manos.

Yo, con el corazón contrito, me confieso pues maoísta y para abundar en mi pecaminosa condición, ciclista. Y voy a citar una frase del Gran Timonel que marca una vía para lograr un cambio social rápido y duradero:

Entre muchos de nuestros cuadros crece ahora una tendencia peligrosa: negativa a compartir alegrías y penas con las masas y preocupación por la fama y el provecho personales. Esto es muy malo. En el curso de la campaña por aumentar la producción y practicar economía, debemos simplificar nuestras organizaciones y transferir cuadros a los niveles inferiores a fin de que un número considerable de los cuadros se reincorpora a la producción. Esta es una manera de vencer esa tendencia peligrosa.

Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Mao Tse Tung, 27 de febrero de 1957)

 

POST SCRIPTUM.- Mientras tanto, peligrosas agentes maoístas de la ciudad hacen este tipo de sediciosos experimentos. Cito textualmente: “Ayer cerca de medianoche vestime de romana, pillé la bici y fui desde el centru municipal del Llano al centru municipal del Coto pasando por la Escalerona a 30 por hora. Todo por la calzada, sin carriles bici y sin saltar semáforos. Pillé una sudada del quince subiendo a toda castaña por la calle esa del Coto cuesta arriba. Fice la inversa a 20 por hora, misma distancia por calles paralelas o de doble sentido. La diferencia de tiempo entre la ida y la vuelta fueron 2 minutos y 39 segundos. Un dramón“.

Anuncios