Reinventando Alpe d’Huez (je suis perdu)

AlpeHuez_headerAlpe d’Huez siempre ha sido final de etapa hasta que este año la organización del Tour han aprovechado el Col de Sarenne para convertirlo por primera vez en la historia en puerto de paso y final de etapa… en la historia de la carrera amarilla pero no en la de los ciclogrimpeurs como el que escribe en su Desafío Alpes 2013.

Esta es la breve semblanza del pasado martes 9 de Julio en que Javier y yo afrontamos con éxito la subida a Alpe d´Huez, quizás la ascensión más emblemática del Tour de Francia. No obstante, después de conquistar colosos como el Mont Ventoux, la Croix de Fer y el Col du Galibier, esta no era la subida que hubiéramos escogido: quizás nos hubiera apetecido el Col de la Madeleine (a ambos, pues tenemos una gran sintonía en estos extremos) pero la “responsabilidad” se impuso: las 21 curvas de l’Alpe debían ser la última joya de nuestra corona alpina para evitar el riesgo de pasar el resto de nuestras vidas respondiendo con un airado gesto negativo a la pregunta ¿subiste Alpe d’Huez?.

L'Bourg d'Oisans, calle central

L’Bourg d’Oisans, donde el Tour es una religión

Llegar a Bourg d’Oisans y sentirse en un cuento de hadas yanki es Sigue leyendo

Anuncios

Jugando al ajedrez con el Mont Ventoux

headerEn nuestra segunda jornada ciclista del Desafío Alpes 2013, haciendo camino, nos encontramos con el Mont Ventoux que geológicamente forma parte de los Alpes pero, sin embargo, es a menudo tomado por una montaña separada ya que está solo al oeste de la sierra de Luberon, aislado en  el valle del Ródano. ¿Cómo pasar de largo y no escalar con nuestras bicicletas esta montaña mítica y rodar hasta esta cima de piedra calcárea, sin rastro alguno de vegetación?. Esa caliza blanca de la cima hace que desde lejos aparente estar nevado todo el año. Aunque la fuerza del mistral que sopla en su cumbre es legendaria, el verdadero origen de su nombre no proviene de “ventoso” sino de el nombre de Vintur, por el dios galo de las cimas, o Ven-top’, que quería decir “pico nevado” en el lenguaje de los galos.

Ibamos a jugar una partida arriesgada en la canícula francesa. Hacer símiles ajedrecísticos puede que no sea el más original de los planteamientos literarios pero no se me ocurre mejor forma de relatar la ascensión al Gigante de La Provenza, esa “aberración geográfica” que se levanta en la planicie interminable poblada de viñedos: una partida que se juega a vida o muerte entre el caballero ciclista y el Mont Ventoux en cada una de las tres fases del juego.

La apertura…

Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla. (Sun Tzu; El Arte de la Guerra)

En estos tiempos, todos tenemos acceso a buenos perfiles altimétricos (mi agradecimiento a los compañeros que hacen ese trabajo de documentación y lo comparten desinteresadamente para nuestro disfrute), a predicciones meteorológicas, GPS y otros elementos técnicos que nos permiten afrontar confiados las “proezas más osadas”. Sin embargo, mi experiencia me dice que ni una altimetría sobre el papel da todas las claves de una ascensión tan complicada como el Mont Ventoux ni las predicciones capturan la naturaleza cambiante del tiempo en la alta montaña.

Altimetría del Mont Ventoux, desde Bedoin

Altimetría del Mont Ventoux, desde Bedoin. Se pueden apreciar a simple vista las partes más duras de la ascensión

Decidimos abordar la ascensión al coloso por Bedoin, la vertiente más dura de las tres posibles, y salimos pedaleando desde Carpentras para templar las piernas en esos 15 kilómetros de aproximación (al final del artículo hay un mapa del recorrido). A pesar de una salida temprana, el calor ya azotaba los viñedos a las 10 de la mañana levantando la columna de mercurio por encima de los 23°C, augurando una penosa jornada bajo el sol de La Provenza. De todas formas, disfrutamos de los hermosos viñedos, los campos de lavanda y las señales de restricciones de tráfico para el 14 de julio, día de la fiesta nacional francesa, cuando el Tour de France tomará al asalto esas carreteras en nuestro lugar para acabar en nuestro mismo destino.

La rotonda que da entrada a Bedoin, con la aguja de la cumbre al fondo

En la rotonda que da entrada a Bedoin, se divisa la cumbre al fondo, con la aguja de las antenas marcando el destino final

Sigue leyendo