Por la Croix de Fer hacia el Glandon

Escaparate en Saint-Jean-de-MaurienneAl día siguiente de coronar Mont Ventoux, tras el obligatorio desplazamiento a Saint Jean de Maurienne, en pleno corazón de los Alpes, pudimos disfrutar de una de las ascensiones más increíbles de nuestro Desafío Alpes 2013: La Croix de Fer, que arrancaba además justo delante de nuestro hotel, y de remate el Col du Glandon.

Salida de Saint-Jean-de-Maurienne en dirección Croix de Fer

El Hotel L’Europe, nuestra base, estaba justo en la salida de Saint-Jean-de-Maurienne en dirección Croix de Fer

Como las personas, cada montaña tiene su propia personalidad Sigue leyendo

Anuncios

Un claro entre las nubes / A sun spell breaking the clouds

Estado

[In English at the end. Take me there!]

small_espana-sin-escudo101687_resizeLa verdadera temporada ciclista profesional comienza para mí con la París – Niza el próximo domingo 3 de marzo. El Tour de San Luis o la Vuelta a Oman son juegos de niños. Arrancan las clásicas, llega el Infierno del Norte y los héroes de la carretera empiezan a jugar sus cartas.

Mientras, en Cimadevilla, lejos de Flandes, Roubaix o Lieja, una inquietante sensación se apodera de mi: un vacío en el pecho, las piernas inquietas, la mirada que se escapa por la ventana buscando la silueta de El Curbiellu. Sintomatología conocida. Ya he pasado por esto. Y seguro que muchos más están pasando por ello ahora mismo. No es la gripe: es la fiebre de la bicicleta.

El curbiellu_crop

Final de la subida El Curbiellu desde Peón (Photo: AcB)

Estas semanas de invierno inclemente, mi flaca permanece aparcada (que no olvidada) mientras yo pedaleo por las carreteras de la mente, surcando rutas desconocidas y asaltando nuevos retos durante mis melancólicos paseos por La Atalaya en compañía de Alba.

Cada claro que aparece entre las nubes, cada hora que transcurre sin llover, hace que en mi cerebro se agolpen perfiles y altimetrías de la Cordillera, salidas de kilometradas imposibles, viajes veraniegos en bicicleta ligero de equipaje, asaltos al Galibier, Croix de Fer o Alpe d’Huez. Y ahí se quedan, atascados, hasta que la tempestad amaine y las piernas puedan, por fin, hacer justicia en los viejos caminos polvorientos, a lomos de mi bienamada TREK.

Sigue leyendo