Eliminando sesgos del lenguaje de la movilidad

Foto de LoS eficiente - Desde Gijón y en BicicletaQuién del movimiento probici no ha escuchado de los ‘técnicos de movilidad’ de su ciudad que si se aplicaran sus ideas para calmar el tráfico provocaría que “el nivel de servicio de la calle sería inaceptable“, o que no hay espacio para  el “transporte alternativo” sin que la ciudad se colapse y se produzca el advenimiento del temido Carmageddon.

Estos dinosaurios de la era de las autopistas urbanas sobreviven en el exclusivo reducto de la ingeniería del transporte hasta nuestros días. Manejan todo un vocabulario especializado que esconde conceptos de diseño contrarios a todo lo que puede mejorar las calles para que sean más saludables, seguras y amables. El ingeniero de transporte Ian Lockwood se ha propuesto en su artículo para el Journal of the Institute for Transportation Engineers Making the Case for Transportation Language Reform: Removing Bias (traducido “Para una reforma del lenguaje del transporte: eliminando sesgos”), desenmascarar las tesis cochistas que se esconden tras este vocabulario presuntamente técnico.

Todo el artículo es muy interesante pero voy a destacar cinco conceptos que son muy muy claros y que nos afectan cada vez que se blanden ante nuestras cabezas.

Una forma de hablar que produce muerte: “Accidentes”

Llamar a colisiones de automóviles “accidentes” hace que parezcan actos de Dios inevitables en lugar del resultado de la toma de decisiones consciente, y fomenta la percepción de que no pueden evitarse. Lo mismo cuando hay ciclistas o peatones implicados. No demuestra relación causal entre la velocidad y/o el tonelaje del vehículo motorizado y las lesiones provocadas. Y esto es un problema porque produce muertos, heridos y pérdidas materiales incalculables. Por una palabreja.

¿Es tan difícil sustituirla? Pues no: basta con usar colisión o choque. para que la percepción de lo que ocurre a diario cambie.

La fastidiosa coletilla de “Transporte Alternativo”

Muchos de esos que están diseñando PMUSS a lo largo y ancho de Europa siguen refiriéndose a andar en bicicleta y caminar como ‘transporte alternativo’. ¿Alternativo a qué? Pues al modo predeterminado de moverse en la ciudad que así establecen: conducir vehículos motorizados se sitúa en la cúspide de la pirámide de la movilidad y las otras maneras de moverse quedan subordinadas al rey coche.

Y esto lo oímos todos los días salir de la boca de consultores y técnicos de departamentos de movilidad sostenible. A riesgo de dejar de ser ‘alternativos‘ lo correcto para usar un lenguaje neutral sería usar “movilidad activa” o “movilidad no motorizada“. Hablemos bien y dejemos lo alternativo para la música o la moda.

La “capacidad”

En términos técnicos de ingeniería de transporte, la “capacidad” de una calle describe cuántos vehículos puede transportar en un período de tiempo determinado. No da pista alguna de lo bien/mal que funciona una calle para el tráfico o los desplazamientos en bici o peatonales.

Esto está pasando ahora mismo en ciudades de toda España. Los análisis de capacidad se circunscriben a los datos de movimientos de vehículos motorizados. Si se usara una fórmula más certera y neutral como ‘volumen máximo del vehículos de motor’ se abriría el paso a estudios que tuvieran en cuenta todos los modos disponibles en el mix modal de los usuarios de la vía. Pero así, sin explicitar los mimbres con los que se hacen los estudios, se ven menos las costuras del sesgo cochista de los estudios de ingeniería del tráfico.

foto Aumentando la capacidad de la vía - Desde Gijón y en Bicicleta

El concepto de “Nivel de servicio”

Es una de las convenciones omnipresentes en la ingeniería de transporte. ¿Y cuál es el problema? Pues el NdS es básicamente una medida del retraso que sufre un coche en las intersecciones. Y directamente implica que el único “servicio” que debe prestar una calle es reducir el atasco cochista. Se olvida que la calle es un espacio para la interacción social, para el comercio local, para el juego o para desplazarse de otras formas que no son conduciendo un coche.

Como una herramienta de planificación, el NdS conduce a la destrucción de la ciudad caminable y ciclable y a la proliferación de espacios cochecéntricos.

La traducción neutral de este trampantojo sería ‘Tiempo de espera en intersección para los conductores‘.

La sacrosanta “Eficiencia”

Dice Lockwood a bocajarro que “Más eficiente es a menudo un eufemismo para más rápido“. Cuando los técnicos hablan de aumentar la eficiencia de la red de transporte sabemos que lo que dicen es ‘ampliar la vía para que los automovilistas puedan conducir más rápido’.

No nos despistemos pues… La traducción neutral de este eficaz galimatías es ‘Incrementar la velocidad del tráfico motorizado‘.

Justicia Urbana by Fabian Todorovic - Desde Gijón y en Bicicleta

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s