León Gieco – El Ángel de la Bicicleta

Pintura Pocho Lepratti vive de Andrés Casciani - Desde gijón y en Bicicleta

La bicicleta es un arma cargada de futuro. Activistas sociales de todo el orbe la usan a diario para hacer llegar su labor más lejos, más rápido, más amablemente. Y algunos mueren por ello. Como el protagonista de nuestra entrada de hoy de Clicks, crujidos, chirridos, traqueteos y otros ruidos de la bici, Pocho Lepratti, el ángel de la bicicleta.

Claudio Lepratti “Pocho”, fue un militante social argentino, asesinado en medio de la represión llevada a cabo por la policía durante la crisis de diciembre de 2001.

Foto de Pocho Lepratti - Desde gijón y en Bicicleta

En ese tiempo, Pocho Lepratti trabajaba como auxiliar de cocina en el comedor de una escuela del humilde barrio Las Flores de Rosario. Un grupo de policías desalmados comenzaron a disparar sus armas contra el interior del colegio. Pocho se subió al techo para defender a los menores y gritando increpaba a los salvajes uniformados:

¡Hijos de puta, bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo!

Una bala salió de un fusil determinada a matar la protesta. Y Pocho cayó muerto de forma instantánea. Como escribe La Mujer del Tiempo, la que me descubrió la historia, Pocho “era ángel por estar todo el día afanado en buscar ayudas y recursos para las familias más necesitadas de uno de los barrios más humildes de la ciudad.  Y era en bicicleta porque fuera donde fuera, él siempre iba rodando. Daba igual que hiciera calor, frío o lloviera a cantaros, él iba rodando, poco a poco, pero sin dejar de ir, porque la pedalada constante es la que hace recorrer grandes distancias”.

Muchos homenajes se hicieron desde el arte, los movimientos sociales o la política. Y los músicos argentinos no fueron sordos al sacrificio estéril de Pocho. El cantautor argentino León Gieco (n. 1951) lanzó en 2005 la cumbia El ángel de la bicicleta, con música del pianista Luis Gurevich, en su álbum Por favor, perdón y gracias. El estribillo repite la frase que gritaba Lepratti al ser ejecutado, “¡Bajen las armas, que aquí solo hay pibes comiendo!”

La canción fue versionada con firme pulso rockero por los argentinos Attaque 77 en su disco homenaje Gieco querido! Cantando al león.

Posteriormente, Mercedes Sosa también lo interpretó repetidamente. En este vídeo, Sosa interpreta el tema en la Ciudad de Cosquin, (Córdoba, Argentina) en el Festival Nacional del Folklore 2008.

Y de regalo, el temazo de la banda rosarina Farolitos, dedicada también a Pocho titulada La Hormiga:

Letra de la canción (de León Gieco):

Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.

Cambiamos fe por lágrimas
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos
Que hacemos, qué pensamos
Si somos obreros, curas o médicos
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.

Cambiamos buenas por malas
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden
Con cunas y cruces
Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias
Bajen las armas! Que aquí solo hay pibes comiendo.

Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo

Mural dedicado a Pocho Lepratti - Desde gijón y en Bicicleta

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2 pensamientos en “León Gieco – El Ángel de la Bicicleta

  1. Emotiva y trágica historia. Leerla me ha hecho recordar bonitos fragmentos dedicados a otros héroes muertos. Vayan pues estos dos botones de muestra de lo que algunos -los mejores- pensaban del sacrificio de los camaradas que “dan vida a las quimeras”. Vayan también como prueba de que, en ningún caso -y ahí están las bellas canciones que le rinden tributo para demostrarlo también- el sacrificio de Pocho fue -en la única enmienda importante que yo haría al texto- estéril.

    “Como si para siempre te llevases contigo (…)

    tu huella de héroe luminosa de sangre.

    (…) Pero esto, de golpe, da vida a las “quimeras” y muestra la médula y la carne del comunismo”
    Vladimir Maiakovski

    “Lo que importa es saber que el nombre de Pocho ya no se borrará de las historias, porque la historia futura será de aquello por lo que él ha muerto. Esto importa para los que continúen viviendo y luchando. Para él importó llegar hasta el final con coherencia.
    En la montaña, en la calle o en la fábrica, sirviendo una misma finalidad en condiciones diversas, los hombres que en este momento reconocen a Pocho entre sus muertos pisan toda la tierra, igualmente, según las palabras de Maiakovski, “en Rusia, entre las nieves”, que “en los delirios de la Patagonia”. Todos estos hombres llamarán también “Pocho”, de ahora en adelante, al fantasma de tantos nombres que recorre el mundo y al que un poeta nuestro, en nombre de todos, llamó: Camarada”
    Manuel Sacristán Luzón (sustituyendo, permítaseme la osadía perpetrada, el nombre del ciclista muerto por aquel al que realmente iba dedicado -Ernesto Guevara- se tiene el texto original)

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