25/30 #30daysofbiking

Reuní a mi grupo de felices ciclistas a las 10:30 en la Avenida de la Reconquista al pie de la Iglesia de Cangas de Onís y tras los preceptivos saludos y repaso al “orden del día” emprendimos esta ruta circular que nos llevaría en unos 63 kilómetros por el Collado zardón hasta el Alto de Igena y de allí al Valle de Ardisana para volver por el Alto de la Robellada hasta Cangas.

Perfil de la ruta Cangas de Onís - Alto de Igena - Ardisana - Cangs de Onís

Perfil de la ruta Cangas de Onís – Alto de Igena – Ardisana – Cangs de Onís

Salimos de Cangas por la AS-114 en dirección Corao y a la altura de Coraín tomamos la desviación a Labra por la AS-340. Inmediatamente comenzamos la ascensión a Collau Zardón ganando altura poco a poco hasta que al pasar por Labra tenemos una vista impresionante de los Picos de Europa a nuestra derecha.

Macizo central desde Labra_resize

“al pasar por Labra tenemos una vista impresionante de los Picos de Europa a nuestra derecha”

Tras unos 5 km. llegamos al Collau Zardón, donde paramos a  observar Vega Maor en la ruta que lleva al Mofrechu y emprendemos un rápido descenso hacia el cauce del Río Zardón de unos 2 kilómetros para volver, de nuevo, a subir hasta el Alto de Igena otros 3,5 kilómetros, más suaves que los que nos llevaron al Collau Zardón. Desde el Alto de Igena hay preciosas vistas de todo el Collao y valle del Zardón, Igena y El Cuetu. Es un buen sitio para relajarse al sol y comer un poco de chocolate mientras se observa el camino ciclado con el sonido de fondo de los cencerros del ganado que pasta en el alto.

El Cuetu desde Alto de Igena_resize

“Desde el Alto de Igena hay preciosas vistas del Collao y valle del Zardón, Igena y El Cuetu”

Cuando retomamos la marcha, camino del Collau del Tornu pero sin alcanzarlo, en apenas 2 kilómetros nos desviamos a Riensena e iniciamos la bajada al Valle de Ardisana por la LL-14. Es una carretera comarcal, con muy buen piso pero muy virada y estrecha. El tráfico es prácticamente inexistente pero conviene ir atento por la estrechez de la carretera (en algunos puntos pasan un coche y una bici justitos). Aunque el serpenteante descenso invitaría a dejar la bici correr, refrenamos nuestras pasiones con prudencia y, en compensación, nos regalamos un paseo panorámico por el bosque autóctono de la zona y la calma belleza de este valle de Ardisana que parece parado en el tiempo.

Bajada Alto Igena_resize

“bajando por la LL-14, una comarcal muy virada y estrecha con tráfico prácticamente inexistente”

Por la ribera del Río Riensena terminamos el descenso y vamos atravesando pequeñas poblaciones como Mestas de Ardisana y Riocaliente hasta que llegamos a Palacio donde merece la pena parar y charlar con sus afables habitantes, acostumbrados a recibir caminantes y ciclistas que hacen el Camín Encantáu de Ardisana. Y también visitar la localización donde Victor Erice rodó Alumbramiento en 2002.

Y bebidos, comidos y charlados, enfocamos la carretera hacia Villanueva y Malatería para bajar rápidamente a Meré. Desde allí pensábamos afrontar directamente el ascenso al Alto de La Robellada pero nos tentó conocer el molino de La Huera de Meré donde se rodaron dos películas muy diferentes e impresionantes cada una en su género: la miniserie histórica de TVE Los Jinetes del Alba (Vicente Aranda, 1990) y la mágica fábula La Balsa de Piedra (George Sluizer, 2002), basada en la novela de A Jangada de Pedra de Saramago. Bajamos el Rio de Les Cabres unos 1,5 km. y casi en el cruce hacia El Mazucu (otro nombre de resonancias bélicas) estaba el molino, al que se accede por un precaria pasarela, flanqueado por un  hórreo muy antiguo.

Unas fotos y algún susto y unas risas con el “puente” y rápidamente iniciamos la subida por la AS-115 que en menos de 7 kilómetros de pendiente suave y constante, nos deja en el Alto de la Robellada. Es una carrera ancha y con arcén que tiene algo de tráfico pesado de camiones que cargan en las canteras de la zona pero que no llega  a ser agobiante… menos que el pinchazo que sufrí justo en la mitad de la subida, que tuve que reparar bajo el sol, acompañado, eso si, por el murmullo del Río de Les Cabres o Río Bedón.

Solo nos restaban entonces 6 kilómetros de descenso rápido y cómodo por la AS-114 hasta Villar y desde aquí otros 14 kilómetros de cómodo pedaleo hasta nuestro punto de partida en Cangas de Onís.

Ya en Cangas, no nos podíamos creer todo lo visto y disfrutado en los escasos 62 kilómetros que marcaban nuestros cuentakilómetros (tres horas y cuarto de pedaleo, cinco y media incluyendo las paradas). Rios, valles, colladas, descensos vertiginosos, localizaciones cinematográficas,… un universo en un pañuelo, Y para celebrarlo, como no, nos refrescamos con unos culinos de sidra en las sidrerías de la Calle San Pelayo. Aunque hubo quien optó por la cerveza aduciendo que era mejor para la recarga de glucógeno… ¡estos deportistas!

Y cuando ya iba de vuelta a mi Torreón para el decanso del guerrero… me encuentro con Lluis, señor del Arduino, y su retoño, el único niño de Cangas que va cada día en bicicleta al colegio y cuando sale no pierde oportunidad para bicicletear en el parque. ¡El día que aprenda a dar pedales no lo para ni Purito a este adalid de la movilidad sostenible!

Estos ciclistas canguetos se apuntan a #30daysofbiking

Estos ciclistas canguetos se apuntan a #30daysofbiking

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