Seguídismo en la DGT

Tres días de buen tiempo y tres primeras salidas del año, esas que siempre te dejan con ganas de más carretera, hambre de kilómetros, sed de ascensiones. Preludio de una temporada de buenos momentos en compañía de buenos amigos y fieles bicicletas.

Con ganas ando también de expresar la rabia y la impotencia que siento cuando leo el Borrador de la Ley de Seguridad Vial que prepara la DGT. Si fuera necesario acuñar un vocablo que condense, con la máxima fuerza expresiva, el espíritu de la legisladora sería #Seguídismo (sic).

Porque la labor legislativa de María Seguí está marcada por un seguidismo servil de las consignas del lobby del automóvil que quiere las calles y las carreteras para sus cacharros, seguidismo del lobby de los seguros que ve un negocio inexplorado (pronto la gallina muerta de los huevos de oro) y seguidismo de otros muchos intereses económicos. La voz de su amo: seguidismo del jefe, el gran mecanismo de valoración y recompensa del gobierno actual.

De nada le sirve a Doña María su formación científica: se deja llevar por la poco racional intuición de que “con casco más seguro” aunque todos los argumentos científicos se empeñen en contradecirla. Ni escuchó a los representantes de la Mesa Nacional de la Bicicleta ni quiere escuchar a nadie porque ella ya lo sabe todo. Tampoco parece que Mariano Rajoy Brey, el gran aficionado al ciclismo de copa y puro, vaya a mover un dedo por el deporte que tan populistamente apoya desde el coche del director de carrera de La Vuelta.

Rojoy en bici, sin casco y sin el purito

Purito Rajoy en bici… y sin casco

Parece que es el signo de los tiempos: desregulación total en lo económico y destrucción de lo público (laisez fer, laisez passer), mientras la mirada del legislador se vuelve hacia los comportamientos privados de los ciudadanos-súbditos: a quien rezas, con quien follas (y cuanto), cuidado no te hagas daño con la bici que es peligrosa, a ver cómo vistes y ojo con los que “no aseguran la pervivencia de la especie”. Tiempos de paternalismo y obsesiva sobreprotección. Mal momento para legislar “la cuestión ciclista” y malos legisladores estos para legislar acerca de una cosa que ni conocen ni comprenden: tal parece que no han visto una bici desde los tiempos de “Verano Azul”.

Por el camino amenazan con cargarse una incipiente industria turística basada en el ciclismo y en el atractivo de España como destino cicloturista. Entrará en sus cálculos de reptiles. Lo que es seguro es que van a por ese naciente movimiento ciudadano que bulle entre bicicletas, eminentemente crítico, absolutamente comprometido y socialmente vanguardista, con voz y fuerza, que está creciendo día a día como un tsunami. Parece que este gobierno tiene pocos enemigos: A la directora de la DGT no le importa hacer unos pocos más. Y nos va a tener enfrente, no como plañideras o suplicantes sino como colectivo ciudadano preocupado por la re publica, políticos en el mejor de los sentidos, masa crítica.

Quedan diez días para que el casco se vuelva una realidad y las bicicletas sean arrinconadas definitivamente como un estorbo en la carretera y la conciencia colectiva. El sábado 9 de enero, en Madrid, se va a realizar una entrega de firmas en contra de la obligatoriedad el casco recogidas, por iniciativa popular, en Change.org (a las 12.00 en el registro del Ministerio de Interior, Calle Amador de los Rios, 7. Metro Colón).

Además, deberíamos inundar a la DGT de correos electrónicos mostrando nuestro rechazo a la reforma del Reglamento a María Seguí (secretaria.directora@dgt.es).

Y no nos podemos quedar en casa: tenemos que salir a la calle para demostrar nuestra fuerza y reivindicar que en esto tenemos voz y voto. Aunque los ciclistas seamos pocos formamos una potente masa crítica.

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2 pensamientos en “Seguídismo en la DGT

  1. Tengo un dejavú, no se si os acordáis de este vídeo de Pedro Delgado http://youtu.be/FXlH2Le_Bhc pues ahora mismo me parece que ha pasado otro tanto de lo mismo con la mesa nacional de la bicicleta, los llaman para preguntarles su opinión pero no les hacen ningún caso a pesar del consenso enorme que hay con respecto a medidas polémicas como lo de las aceras o lo del casco. En resumen me parece que como Pedro Delgado en su momento sólo los llamaron para hacer el paripé de que escuchan a la gente pero no porque tengan intención de hacer participar a los usuarios de la bicicleta en la redacción del reglamento en la parte que les incumbe.
    Hay dos frases claves en el discurso de Pedro una que no hay lugar en el mundo en que la circulación de la bicicleta esté más regulada y que la intención de estas normas es apartar a los ciclistas de la vía pública.

    • Lamentablemente este es un mal generalizado en España: regularlo todo y luego aplicar la ley con una discrecionalidad que convierte a la misma ley en injusta. Esto repugna y a la vez asusta porque a unos nos convierte en objeto de persecución mientras otros “amigos” vuelan bajo la línea del radar.
      En cuanto al “paripé”… más celtiberia show que diría el maestro Carandell.

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