Un claro entre las nubes / A sun spell breaking the clouds

[In English at the end. Take me there!]

small_espana-sin-escudo101687_resizeLa verdadera temporada ciclista profesional comienza para mí con la París – Niza el próximo domingo 3 de marzo. El Tour de San Luis o la Vuelta a Oman son juegos de niños. Arrancan las clásicas, llega el Infierno del Norte y los héroes de la carretera empiezan a jugar sus cartas.

Mientras, en Cimadevilla, lejos de Flandes, Roubaix o Lieja, una inquietante sensación se apodera de mi: un vacío en el pecho, las piernas inquietas, la mirada que se escapa por la ventana buscando la silueta de El Curbiellu. Sintomatología conocida. Ya he pasado por esto. Y seguro que muchos más están pasando por ello ahora mismo. No es la gripe: es la fiebre de la bicicleta.

El curbiellu_crop

Final de la subida El Curbiellu desde Peón (Photo: AcB)

Estas semanas de invierno inclemente, mi flaca permanece aparcada (que no olvidada) mientras yo pedaleo por las carreteras de la mente, surcando rutas desconocidas y asaltando nuevos retos durante mis melancólicos paseos por La Atalaya en compañía de Alba.

Cada claro que aparece entre las nubes, cada hora que transcurre sin llover, hace que en mi cerebro se agolpen perfiles y altimetrías de la Cordillera, salidas de kilometradas imposibles, viajes veraniegos en bicicleta ligero de equipaje, asaltos al Galibier, Croix de Fer o Alpe d’Huez. Y ahí se quedan, atascados, hasta que la tempestad amaine y las piernas puedan, por fin, hacer justicia en los viejos caminos polvorientos, a lomos de mi bienamada TREK.

small_english_resizeIn my humble opinion, true professional cicling season starts with Paris – Niza, next Sunday, March the 3th. San Luis Tour, Oman Tour… that’s mere child’s play. Here they come the Monuments of Cycling , the Classic races, The Hell of The North and the road heroes are back putting down their cards.

Meanwhile, in Cimadevilla, far away from Le Dauphiné, Roubaix or Liège, an unsettling sensation take hold of my entire body: emptiness in the chest, agitate legs, a gaze through the window trying to see El Curbiellu. Known symptoms. I’ve gone through this before. It is not the flu: it’s the bicycle fever.

Alba_claro entre las nubes

Lovely Alba

During this particularly freezing winter of inclement weather, my bike remains parked (not forgotten) and I pedal the mind tracks, riding new routes and assaulting new challenging climbs in my imagination as I go for a wistful walk around La Atalaya with Alba.

Any sun spell breaking the clouds, a single hour without raining cats and dogs, makes my brains full of climb profiles to meet at Cordillera Cantábrica mountain range, one hundred endless unbeliveable rides, summer bicycle touring Asturias travelling light and daring climbs to Galibier, Croix de Fer or Alpe d’Huez.

And there rest asleep my bike dreams, stuck until the storm shall recede and I will ride again the dusty roads on my beloved TREK.

My blazing-fast  Trek trying to escape from home

My blazing-fast Trek trying to escape from home

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